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El lechazo vallisoletano

Daniela De Amorín |

No hay un restaurante o asador en toda la provincia de Valladolid que no incluya el lechazo en su carta como una referencia de comida típica y tradicional de nuestra región.
El lechazo vallisoletano
La gastronomía vallisoletana está repleta de exquisitos platos que configuran nuestra identidad y consolidan nuestra tradición. Uno de ellos esasado, un plato que se ha convertido en toda una referencia de la gastronomía castellana. No hay un restaurante o asador en toda la provincia de Valladolid que no incluya el lechazo en su carta como una referencia de comida típica y tradicional de nuestra región.

Es un plato que podemos comer a lo largo del año pero, sin lugar a dudas, la primavera es la mejor época para comer cordero lechal. La razón es simple. Durante estas fechas la oveja churra, originaria de Castilla y León, come buenos pastos y alimenta a sus crías exclusiva- mente con leche materna. Así se consigue el intenso sabor de su tierna carne, cuya calidad garantiza la Indicación Geográfica Protegida (IGP) del Consejo Regulador del Lechazo de Castilla y León.

Un buen cordero lechal destaca por la calidad y el intenso sabor que tiene su carne. Es un plato cuya exquisitez depende casi exclusivamente de la calidad del producto principal, puesto que los ingredientes que lo acompañan son pocos y su preparación es muy sencilla. Lo primordial es que el lechazo esté en su punto idóneo de cocción, que se produce cuando, al comerlo, la carne se separa del hueso muy fácilmente pero conservando aún todo su jugo. Para conseguirlo es necesario controlar los tiempos de cocción y evitar que el lechazo se cueza al entrar en contacto con el caldo de la bandeja. Una simple tablilla entre el producto y la bandeja es suficiente para que el lechazo no entre en contacto con el agua que le vayamos añadiendo a la bandeja, que no se debe quedar seca en ningún momento.

En cuanto a los ingredientes que acompañan al producto principal debemos destacar la manteca de cerdo y el sazón que usamos para untar el lechazo antes de su cocción. Un poco de sal y un chorro de aceite de oliva ya tendremos nuestra carne sazonada.

Por último, añadir que el lechazo vallisoletano se acompaña siempre de una ensalada sencilla de lechuga y cebolla aderezada con vinagre. Sin olvidarnos, de una copa de un buen Ribera del Duero, un maridaje perfecto que ensalza la calidad y exquisitez de dos productos fundamentales en nuestra gastronomía.

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